Último amor

Publicado en 24 Noviembre 2009

Yo andaba entre la sombra,
cuando como un fulgor llegaste tú; de pronto,
con el último amor.
Pero bastó un efluvio de antiguas primaveras
para reconocerte; para saber quién eras.
Y eras la misteriosa mujer desconocida
que entristeció de un sueño lo mejor de mi vida;
la de las tardes grises y los claros de luna,
la que busqué entre tantas y no encontré en ninguna.
Y hoy tal vez como un premio, tal vez como un castigo,
lo mejor de mi vida será morir contigo.
He pensado esta noche, sintiéndote tan mía,
que así como llegaste, pudieras irte un día.
Lo he pensado, eso es todo, pero si sucediera,
dejaré que te vayas sin un adiós siquiera.
Y cuando te hayas ido —yo que nunca me quejo—,
me vestiré de luto y aprenderé a ser viejo.
Pero si me muriera sin poder olvidarte,
y después de la muerte se llega a alguna parte;
preguntaré si hay sitio, para mí, junto a ti.
Y Dios, seguramente, responderá que sí.

Escrito por José Ángel Buesa

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carmenneke 11/25/2009 17:37


Y menos mal que dice que nunca se queja...


Amkiel 11/25/2009 20:28


Quejarse rimando no cuenta.


Edda 11/24/2009 23:17


Ay, menos mal que no es cierto. Ningún amor es el último.


Amkiel 11/25/2009 20:27


Cierto, no puede ser, para eso haría falta que hubiese un primer amor y, claro, ningún amor es el primero.