Sobre lectura y libros [§291]

Publicado en 19 Agosto 2011

Sobre-lectura-y-libros.jpgCuando leemos hay otro que piensa para nosotros: nos limitamos a repetir su proceso mental. Ocurre en eso como cuando, al aprender a escribir, el alumno repasa con la pluma los trazos que el maestro ha escrito con el lápiz. Por consiguiente, al leer se reduce en su mayor parte el trabajo del pensar. De ahí el sensible alivio cuando pasamos de ocuparnos en nuestros propios pensamientos a leer. Pero durante la lectura nuestra mente es en realidad la mera palestra de pensamientos ajenos. ¿Y qué queda si se descuentan estos? De ahí resulta que quien lee mucho y casi todo el día, pero en el medio descansa con entretenimientos irreflexivos, pierde poco a poco la capacidad de pensar; del mismo modo que quien siempre va a caballo se olvida de andar. Mas ese es el caso de muchos eruditos: han leído hasta volverse tontos. Pues una lectura continuada que se retoma enseguida a cada momento libre paraliza más el espíritu que el trabajo manual constante; porque al realizar este podemos dedicarnos a nuestros propios pensamientos. Pero así como un muelle termina perdiendo su elasticidad con la presión sostenida de un cuerpo extraño, también el espíritu pierde la suya cuando se le imponen continuamente pensamientos ajenos. Y así como la alimentación excesiva echa a perder el estómago dañando así todo el cuerpo, también se puede congestionar y ahogar el espíritu cuando se lo alimenta en demasía. Pues cuanto más leemos, menos huella deja lo leído en el espíritu: se convierte en un tablero sobre el que se han escrito muchas cosas encima de otras. Por eso no se llega a la reflexión (de hecho, la afluencia intensa y continuada de las nuevas cosas que se leen sirve únicamente para acelerar el olvido de las que se leyeron antes): pero solamente por medio de esta llegamos a apropiarnos de lo leído, del mismo modo que los alimentos no nos nutren mediante la comida sino a través de la digestión. En cambio, si leemos continuadamente y sin pensar después en el contenido de la lectura, este no echa raíces y la mayoría de las veces se pierde. Generalmente el alimento espiritual no difiere del corpóreo: apenas es asimilada la quinceava parte de lo que se ha tomado; el resto se elimina a través de la evaporación, la respiración, etc.

A todo eso se añade que los pensamientos llevados al papel no son en general sino la huella de un viandante en la arena: se ve bien el camino que ha tomado; pero para saber qué ha visto en el camino hace falta utilizar sus propios ojos.

Escrito por Arthur Schopenhauer

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Levemente 09/01/2011 16:37


¡Ni hablar... ese suicido por aplastamiento es muy poco romántico! :-P. Si todavía me cortase las venas con el filo de una navaja, digo hoja...


Amkiel 09/01/2011 20:55



Si he de morir por culpa de la literatura preferiría que fuese por una errata.



Levemente 08/26/2011 16:48


Si algún día pienso en suicidarme... valoraré la opción de lanzarme permanentemente al abismo de un libro. Un buen libro, claro (que será el equivalente a acceder al paraíso). Y sin cuerda. Ni
lazo.


Amkiel 08/27/2011 21:30



También podrías sentarte en la página que más te gusta y esperar a que alguien cierre el libro.



Carmen Neke 08/24/2011 21:06


Amkiel, me ha costado un rato de meditación entender tu respuesta... al final va a resultar cierto eso de que tengo el espíritu congestionado por la mucha lectura.


Amkiel 08/24/2011 21:17



Quizás hubiese sido más claro si hubiese dicho que me convencen tus ideas, por lo que le estoy dando la razón a A.S.



Carmen Neke 08/24/2011 10:48


No estoy nada de acuerdo con A.S. Cuando lees no dejas que otros piensen por ti, sino que te enfrentas a los pensamientos de otros y eso te sirve para poner en tela de juicio tus propias verdades,
que a veces resultan no serlo tanto. El pensamiento propio, único y exclusivo es la base del fundamentalismo.


Amkiel 08/24/2011 20:38



Si estoy de acuerdo contigo le estoy dando la razón a A.S.



Mariona 08/20/2011 11:52


Verdad de perogrullo: Sólo se vive viviendo


Amkiel 08/23/2011 20:52



Hay gente que las verdades de perogrullo piensan que no van con ellos (será que creen que perogrullo es alguien).



Daniela 08/20/2011 00:48


En mi época de estudiante, trabajaba montando muestrarios de barnices para madera. Pegaba maderas pintadas de diferentes tonos en bases que luego apilaba, empaquetaba y metía en cajas. Era un
trabajo repetitivo y monótono, que enseguida me dejaba espacio para reflexionar. En esa época empecé a llorar demasiado.


Amkiel 08/23/2011 20:52



En mi época de estudiante, durante todo un verano, quise experimentar lo que es ganar dinero. Me traje a casa cajas y cajas de felicitaciones Hallmark que había que plegar y encartar. Se pagaba
por felicitación y el precio era irrisorio. Nunca se notó que lloraba porque me sorbía las lágrimas.