Las Metamorfosis [fragmento]

Publicado en 3 Noviembre 2009

Te aconsejo, dice, Ícaro, que te mantengas a distancia de las olas, por temor a que si vas demasiado bajo, éstas hagan pesadas tus alas, así como del sol para que su fuego no te queme, si vas demasiado alto: vuela entre ambos. Y te recomiendo que no mires al Boyero, ni la hélice ni la espada desnuda de Orión. ¡Sígueme! Tómame como guía en el camino que seguiremos. Mientras le enseña cómo volar le ajusta sobre los hombros esas alas extrañas que el hombre desconocía. Al hacerlo, mientras le prodiga sus consejos, se humedecen las mejillas del anciano y tiemblan sus manos paternales. Da a su hijo unos besos que no podrá volver a repetir y entonces, elevándose con sus alas, inicia el vuelo el primero, preocupado por su acompañante, como el pájaro que desde su alto nido acaba de empujar al vuelo a su tierno polluelo y lo anima a seguirlo y lo inicia en este peligroso arte. Él mismo agita sus alas, con la mirada fija, detrás de él, en las de su hijo. Algún pescador, ocupado en capturar peces con una temblorosa caña, algún pastor apoyado en su cayado o algún labrador que sujeta su carreta, al verlos se queda atónito de estupor y piensa que esos seres que pueden surcar el aire son dioses. Y ya a su izquierda dejan atrás Samos, la isla de Juno, Delos y Paros; a la derecha se encuentran Lebinto y Calimna, rica en miel, cuando el muchacho, que empieza a saborear el placer del vuelo, abandona su guía y, cediendo al deseo de aproximarse al cielo, sube más alto. La cercanía del sol abrasador derrite la aromática cera que sostenía las plumas. Al fundirse la cera, el muchacho ya no agita más que sus brazos desnudos y al carecer entonces de todo sostén para mantenerse en el aire, su boca grita el nombre de su padre cuando lo devoran las cerúleas aguas, que de él tomaron el nombre. Su desdichado padre, que ya no lo era, grita: «¿Dónde estás, Ícaro? ¿En qué lugar debo buscarte? ¡Ícaro!», repite cuando descubre algunas plumas sobre el agua.

Escrito por Ovidio

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Levemente 11/09/2009 20:47


¡Cuánta razón tiene usté'!


Levemente 11/08/2009 14:32


Al parecer... ¡es tiempo de metamorfosis!

Bellas palabras, bella imagen.

Icaro sería de los que pensaba-sentía: "Si hay que caer... que sea desde un lugar bien alto".


Amkiel 11/08/2009 20:56


También se puede caer sin tan siquiera intentar volar. Para eso están los pozos de abyección.