Final feliz

Publicado en 4 Octubre 2010

Final-feliz.jpgMatilde Johnson falleció en su lecho hospitalario de Montevideo el 25 de marzo de 1987 a los 90 años de edad. Juan Robecchi, el nuevo enfermero de la planta, acababa de darle los buenos días. El certificado médico atribuyó la defunción a un fallo cardiorrespiratorio, lo cual no es falso, pero sí impreciso. Robecchi era de piel morena, pelo negro y ojos verdes, herencia de un abuelo siciliano, y en realidad Matilde Johnson lo confundió con Rudolph Valentino, el sueño incorrupto de su juventud. La causa del óbito, que ningún médico acertó a descifrar, fue una amorosis coronaria aguda.

Escrito por Manuel Talens

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Levemente 10/11/2010 22:12


¡OoooOoooOoOOOooohhhh mi gozo en un pozo!
Digo en un desperdicio.


Amkiel 10/12/2010 11:54



“El universo es asín”, que diría un científico.



Levemente 10/10/2010 22:32


El amor, cuando es, no acaba. Acaban las relaciones a través de las cuales de manifiesta. La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Dicho por científicos.

El que sí tiene fecha de caducidad siempre es el seudoamor.


Amkiel 10/11/2010 20:55



La energía también se degrada gracias a la entropía, es decir, se transforma en desperdicio.



Mariona 10/06/2010 21:43


Inmunizarse? Hay amores que acaban y no son fallidos si no todo lo contrario. ¿O es que el verdadero amor sólo puede ser eterno?


Amkiel 10/07/2010 20:23



Un amor que termina no merece comenzar.



Mariona 10/05/2010 23:05


Yo también quiero morir como Matilde; con 90 años y de amoritis. Y entre tanto, con algún que otro amago...


Amkiel 10/06/2010 20:40



El caso es que un amor fallido es mala vacuna pues no inmuniza.



carmenneke 10/05/2010 08:28


La señora Matilde Johnson andaba tan mal de vista como de salud, la pobre.


Amkiel 10/05/2010 20:28



Ya se sabe: el amor es ciego; pero no por falta de claridad, sino por exceso de ella.