El tercer gato [extracto de «El ladrón que no quería robar»]

Publicado en 20 Abril 2013

El-tercer-gato.jpgLos gatos pueden ser muy peligrosos para una mujer. Primero tienes uno, y está muy bien, no hay ningún problema, no tiene nada de malo. Luego tienes otro y, a decir verdad, es incluso mejor, porque se hacen mutua compañía. Es curioso, pero en realidad es más fácil tener dos gatos que tener uno. Luego tienes un tercer gato, lo cual no tiene nada de malo. Aún resulta manejable. Sin embargo, antes de que te des cuenta, ya has metido en casa al cuarto, y entonces, ya no tiene remedio: ya lo has hecho. Has cruzado la línea. Te has convertido en una «mujer con gatos». Ya sabes a qué tipo de mujer me refiero. Las hay por todas partes. No tienen amigos, y apenas salen a la calle, y cuando mueren la gente descubre que tenían treinta o cuarenta gatos en su casa. O si no se encierran en sus casas con treinta o cuarenta gatos y los vecinos las llevan a juicio para que las desahucien a causa de la suciedad y el mal olor. O parecen personas normales, pero entonces se produce un incendio o un robo y la gente se da cuenta de cómo son en realidad. Son «mujeres con gatos», y yo no quiero ser así.

Para los hombres no parece suponer un problema. Hay muchos hombres con dos gatos, y probablemente haya bastantes con tres o cuatro, ¿pero has oído alguna vez que haya «hombres con gatos»? Cuando se trata de gatos, no parece que los hombres tengan problemas para saber cuándo tienen que decir basta.

Tengo miedo de lo que significa el tercer gato. Las «mujeres con gatos» no tienen intención de acabar como acaban. Primero tienen un gato, luego el segundo, luego otro y de pronto se acabó.

Hay algunas culturas primitivas que en realidad no tienen números, o al menos no en en el sentido en que nosotros los entendemos. Tienen una palabra que significa «uno» y otras que significan «dos» y «tres»; después tienen una palabra que significa simplemente «más de tres». Esto es lo que ocurre en nuestra cultura con los gatos. Uno puede tener un gato, puede tener dos gatos e incluso puede tener tres gatos. Pero después lo que se tiene es «más de tres».

Escrito por Lawrence Block

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