Diario de Alcalá [fragmento]

Publicado en 25 Agosto 2012

Diario-de-Alcala.jpgHaití tiene una sola cama. Es oscuro, caliente, pequeño, con una ventana cuyo postigo solo se mantiene abierto si se lo aprisiona con la puerta del armario en el que hay tres perchas y una manta. Madrid, en cambio, es luminoso, tibio, amplio, tiene dos camas y un armario con diez perchas y tres mantas. Haití y Madrid son los nombres de dos de los cuartos de la residencia universitaria donde me hospedo en Alcalá de Henares. Hay otros, y llevan nombres como Teruel, Puerto Rico, Sevilla. Pero a mí, apenas llegar, me hospedan en Haití y, como no tiene wifi, pido que me cambien y me cambian a Madrid. Así, en minutos, acarreo computadora, libros y maleta desde el hoyo oscuro, caliente, pequeño y destecnologizado de Haití al paraíso luminoso, tibio, amplio y tecnológico de Madrid, donde pasaré un mes. Y, mientras camino de una habitación a otra, pienso que alguien —un hombre, una mujer— vino aquí, vio los cuartos, decidió: "Este es Madrid, este es Haití". Y me digo qué vicio, qué manía: la de ver, en todo, otra cosa. La de ver, en todo, una metáfora. Después, esa misma noche, comento en un bar, con un grupo de gente, el curioso reparto de nombres: Haití un pozo oscuro, Madrid un prado luminoso. Todos me miran extrañados y uno de todos me dice, con encogimiento de hombros: "Llevo años trabajando allí y ni me había dado cuenta, ¿quieres otra caña?".

Escrito por Leila Guerriero

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