· Cuentín ·

Publicado en 22 Diciembre 2009

Cuentin.jpgLa rana miró a la princesa y le dijo: “¡CROAC!”; que significa: “A ver si te enteras, chata, que las ranas sólo somos príncipes encantados en los cuentos infantiles, además de que tú no eres princesa y vives en Salamanca”. Ella lo comprendió enseguida y arrojó la rana al centro de la laguna, mientras contribuía con sus lágrimas a la salinidad de las aguas. Sólo en los cuentos hay finales felices; en la vida lo son los inicios.  

Escrito por Amkiel

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Mariona 12/26/2009 00:51


Lo ideal sería enseñar en los cuentos que la vida no es un cuento...y sin perder la magia, a ver quien se atreve a hacerlo, y bien.
Yo voy practicando...


Amkiel 12/26/2009 13:02


Si la vida no es un cuento prefiero no contar para la vida.


Mariona 12/24/2009 00:50


Encantador este cuento...
A veces pienso en organizar un movimiento para abolir los cuentos de princesas!!! Aunque seguro que ya existe...


Amkiel 12/24/2009 15:32


Si se quiere acabar de una vez por todas con los cuentos de princesas hay que hacerlo muy bien, porque el final tiene que ser feliz.


Edda 12/23/2009 08:01


Y cuentín contado, este cuento no ha terminado. Espero, porque en los cuentos, como en la vida, siempre hay finales inesperados.


Amkiel 12/23/2009 21:18


Los finales más inesperados son los de aquellas historias que no se esperaba que finalizasen, lo cual es una perogrullada que se olvida con facilidad.