Cuando la tecnología tiende a la banalidad

Publicado en 27 Octubre 2009

¿Han visto en TV el anuncio de una importante firma de electrodomésticos donde unos encantadores caballeros velan por el confort de la familia?

La verdad es que su mensaje es confuso o claramente contradictorio y hasta me atrevería de calificarlo de cruel. Después de mostrarnos la maravilla de que un mayordomo traslade un sillón al jardín para que la ama de casa descanse contemplando el mar, mientras otro juega con su hijo y un tercero llena la lavadora a la vez que prepara un suculento manjar, repentinamente tan amables y silenciosos ayudantes desaparecen y la protagonista se enfrenta a una serie de máquinas que nada hacen sin su colaboración. Su diseño es bello, no voy a negarlo, pero allí están esperando que ella llene la lavadora de ropa, meta el pollo en el horno y cuide del niño ella solita.

El mundo de los electrodomésticos es una excelente muestra de eso que hemos dado en llamar “sociedad del consumo”. Líbreme Dios de no reconocer que lavadoras, lavaplatos y congeladores han facilitado y mucho el trabajo doméstico, pero de aquí a lo que pretende mostrar el anuncio va un importante trecho.

Cuando se estropeó mi lavadora de no más de 6 años de vida, el técnico que vino a repararla me dijo que debía alegrarme porque los electrodomésticos se fabrican ahora con una previsión de funcionamiento de no más de 5 años. Obviamente, ya no habían piezas de recambio para aquel modelo.

Mi primera lavadora, comprada a primeros de la década de los 60, funcionó perfectamente durante más de 15 años, la segunda tuvo ya una vida más corta, y ahora, según parece, ya no puedo aspirar a más de 5 años de funcionamiento de mi flamante nueva lavadora. Claro que ésta parece ser que es “inteligente”. He de decir que los únicos signos de inteligencia que le he descubierto hasta ahora es que es capaz de dosificar el volumen del agua en función del peso de ropa que he introducido. Como estoy habituada a llenarla siempre hasta los topes, la pobre debe sentirse frustrada por no poder demostrar sus capacidades intelectivas.

Hace ya más de un siglo, Carlos Marx puso en guardia respecto a que periodos de obsolescencia de los medios de producción cada vez más cortos debido al acelerado desarrollo tecnológico, podían llegar a crear graves dificultades económicas a las empresas industriales. Ahora no se trata de un medio de producción, sino, en todo caso, de un medio de reproducción de la fuerza de trabajo (perdón por usar términos marxianos tan pasados de moda), si así se puede calificar el trabajo doméstico, es trabajo casi siempre ausente en los análisis económicos.

Las dificultades económicas en este caso no son para las empresas, sino para las economías domésticas, pero no sólo para ellas sino también para ese objetivo ahora tan de moda como es la sostenibilidad. Si los electrodomésticos son obsoletos e irreparables en menos de 5 años, ¿cuántos cementerios de lavadoras, lavaplatos y neveras serán precisos o cuántos esfuerzos para su reciclaje será necesario aplicar?

No me cabe ninguna duda de que la nueva lavadora que compraré dentro de 5 años habrá aumentado su “inteligencia”, podrá conectarse a Internet y quizás incluso me hable. Y, ¿saben qué ocurrirá?, pues que probablemente yo seguiré llenando mi lavadora hasta los topes y utilizando dos o tres programas como lo hacía con la primera que compré. Es cierto que si está conectada a Internet podrá ella solita avisar al técnico de reparaciones cuando su funcionamiento no sea el correcto, pero como entonces estaremos ya en periodos de obsolescencia de dos o tres años, cuando avise ya no habrá piezas de recambio y la reparación será imposible.

La tecnología también puede ser banal.

Escrito por Laura Tremosa

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Mariona 10/31/2009 23:37


Para mi gusto la tecnología se origina y evoluciona a la par que el hombre... pues encender un fuego artificialmente o elaborar herramientas o armas con diferentes materiales y formas, es
tecnología también. Siempre hemos buscado la manera de facilitarnos la vida, lo cual es de mucho agradecer... El problema aparece cuando confundimos tecnología y calidad de vida...(de lo cual se
encarga la sociedad de consumo avasalladora en la que vivimos) ... y muchos, pero muchos, piensan que calidad de vida es moverse o pensar poco.
Arriba la Tecnología, hombre!!!


Amkiel 11/01/2009 17:24


La tecnología evoluciona más rápido que el hombre, de ahí que demos malos usos a las posibilidades que la tecnología nos brinda. Antes de fijar los límites ya tenemos entre manos un vehículo para
cruzarlos.

(Gracias a la tecnología puedo criticarla).


Mariona 10/31/2009 01:04


La tecnología es y ha sido por siglos imprescindible, pero no siempre se utiliza bien. Ahora, si uno es capaz de vivir sin ella...Olé, Olé y olé. Yo no se que haría sin mi vieja lavadora de 9
años... (por poner un ejemplo).


Amkiel 10/31/2009 19:01


La tecnología es imprescindible desde el momento en que aparece, pero no antes.


Levemente 10/30/2009 21:08


¿Entonces la utilidad de la tecnología vuelve inútil al hombre (como especie, entiéndase)?


Amkiel 10/31/2009 19:01


Un ejemplo: De tanto escribir con el ordenador, cada vez tengo peor letra. Si los instrumentos sustituyen nuestra habilidad, nosotros nos volvemos más torpes.


Levemente 10/29/2009 22:12


¡Qué barbarité... 32 años!... ¡Olé la White Westinghouse!

¿Entre las montañas?... ¡Qué envidiosa envidia siento!

Total... al parecer en ciertos aspectos la humanidad involuciona y lo hace precisamente vía "progreso tecnológico". Digo yo.


Amkiel 10/30/2009 20:19


La tecnología es cada vez más útil para resolver problemas que no teníamos.


Levemente 10/28/2009 22:51


En mi casa familiar había un frigorífico marca “Kelvinator”, con el cual crecí. Su línea era como la de los americanos de los años 50 que ahora se ha recuperado, con bordes redondeados... bonito
incluso.

Veinte años de vida... y mi madre acabó tirándolo por aburrimiento y porque por fuera se le notaba la “vejez” bastante. Contribuyó a ello que había pasado a ser el segundo de a bordo (uno nuevo lo
sustituyó en la cocina) y a él le tocó ir a la terraza; pobrecito... cuando llovía, pese a que tenía encima un medio techo acababa empapado. Aunque le relegaron seguía siendo el mejor... ¡medio
congelaba los huevos estando en el refrigerador! Mi héroe gélido en resumidas cuentas. Ese electrodoméstico sí que era inteligente... quince años de diferencia vital le saca a los actuales, ahí es
nada. E incluso aventajó en existencia a quien le birló el puesto de trabajo. Ya sí... Requiescat in Pace, se lo ganó a pulso-frío.

Sobre la basura metálica ni me pronuncio, que ya me duele suficiente esa insistente pregunta que me persigue: ¿Dónde va a parar tanto aparato o aparatejo?... ¿Acabarán comiéndose el territorio, o
casi?... ¡ains!

¡Ah!... magnífica imagen, de lo más ilustrativa además. Parece evidente que... “A quien ilumina de más, se le acaban fundiendo los plomos".


Amkiel 10/29/2009 20:57


En la casa de mis padres, allá entre las montañas, todavía está funcionando una White Westinghouse del año 1977. Y nunca ha habido que ampliarle la friomoria o se ha quedado obsoleto el sistema
fresquitivo.


carmenneke 10/28/2009 08:15


Cierto, la vida de los aparatos es cada vez más corta. Pero también es cierto que cada vez necesitamos más aparatos, por los que queremos pagar cada vez menos dinero. Y para ello poco nos importa
saber dónde han sido fabricados y por quién, quién ha diseñado estos aparatos y por qué controles de calidad han pasado. Antes de acusar con el dedo la mala calidad de las tecnologías actuales,
deberíamos observar muy detenidamente nuestra forma de consumo. Que tenemos los aparatos que nos merecemos.


Amkiel 10/28/2009 21:41


Cierto, es preferible pagar más para consumir menos.