· Consejos del Oeste ·

Publicado en 31 Diciembre 2009

Consejos del OesteJohnny Melavo enfundó tranquilamente sus pistolas aún humeantes. El último que osó recomendarle un desodorante yacía a escasos metros frente a él, en la calle principal de aquel miserable pueblo próximo al desierto. En un gesto propio de una mademoiselle del París francés, metáfora muy apropiada para un pueblo que se llamaba también Paris aunque estaba en Texas, se recolocó el poncho. “A mí nadie me da consejos”, masculló lo suficientemente alto como para que los curiosos que se agolpaban en la puerta del salón quedasen bien avisados de sus gustos o de sus disgustos, donde el primer “sus” sería para el pistolero y el segundo para los curiosos. Entonces abandonó el pueblo en su caballo negro, antaño blanco.

Escrito por Amkiel

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Levemente 12/31/2009 18:36


Ains... menos mal que yo sólo le ofrecí agua y jabón y el desodorante otro tipo... ¡Por poco!

Wim Wenders y su personal cartografía, Ry Cooder... ¡qué barbarité!. Ya puestos, hablo en leveparisino, digo en francés. Ejem, escribo.


Amkiel 12/31/2009 20:09


Por algo se llama Johnny Melavo.