Eric-Emmanuel Schmitt: el intelectual optimista [fragmento]

Publicado en 14 Septiembre 2009

Sus obras de teatro se representan en más de 30 países; sus libros con cientos de miles de ejemplares vendidos, son best sellers internacionales, a la zaga de Harry Potter, Paulo Coelho, José Saramago o Carlos Ruiz Zafón; se multiplican los premios a sus novelas, a sus obras de teatro, a sus películas —o a los actores que en ellas intervienen—... Ese enorme éxito ¿cómo lo vive Eric-Emmanuel Schmitt? No sabe disfrutarlo, dice: “No me doy cuenta, yo miro hacia adelante, no tengo retrovisor, siempre estoy trabajando...” Es decir, ¿escribiendo? No exactamente. Al joven del público que en Madrid le preguntó por su método de trabajo, Schmitt le confesó que pasa muy pocas horas frente al papel o la pantalla. O si las pasa, las pasa haciendo otra cosa. (...)

Schmitt, como queda dicho, apenas escribe. Pero inventa. Observa, piensa, imagina... y un buen día, sube a su estudio y baja “con gran asombro de los de casa”, anunciando que ha escrito un nuevo libro... Pero el joven del público insiste: “¿Qué consejo le daría a alguien que empieza?” Y Schmitt se lo da, y muy sabio, contando una anécdota de su propio pasado: “Yo intentaba hacer un teatro lírico, profundo, ambicioso, al estilo de Claudel, hasta que una amiga mía a quien le pasaba los manuscritos para que me aconsejara, me dijo: no, no, esto no funciona. ¿Y si lo tuyo no fuera Claudel, sino Sacha Guitry: teatro de bulevar?” Visiblemente, la amiga acertó. Y con su sonrisa modesta y reservada, Schmitt concluye: “No hay que intentar ser un escritor determinado, sino descubrir qué escritor es uno”.  

Escrito por Laura Freixas

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carmenneke 09/15/2009 16:37

Cómo me gusta la frase final del fragmento.

Amkiel 09/15/2009 18:45


Y a mí. El resto del artículo viene a ser una excusa para poder publicar esa frase.