Saint-Malo

Publicado en 14 Mayo 2009

En Saint-Malo graznan las gaviotas
y la lluvia desciende sin saberlo
sobre la piedra y sobre el mar,
que sin saberlo se marea.
Gritan los colegiales
al mediodía contentos sin saberlo;
el sol alumbra tenuemente
sin saberlo, cansado de antemano
desde el amanecer;
y el viento, sin saberlo,
se afila para entrar por las ventanas.
Porque, en Saint-Malo,
la gente no sabe que está triste.
Y yo, sin ti, tampoco.

Escrito por Antonio Gala

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