Nada

Publicado en 5 Noviembre 2016

Nada

Los filósofos de la época de Descartes, Spinoza y Leibniz presentan un rasgo común. Para ellos «es natural» que exista el ser y no es natural, en absoluto, que pueda existir primero la nada. En nuestra época, en cambio, Heidegger invierte esta relación y plantea la siguiente cuestión: «¿Por qué existe algo y no la nada?». Parece que, para los espíritus de nuestro tiempo, la nada ha devenido más «natural», más inmediatamente original, que el ser. Para que el ser sea, es necesario establecer un tipo particular de causalidad, de otro modo sólo existe la nada. Que exista el ser requiere una explicación; por el contrario, que exista la nada parece no requerir ninguna. Y ésta es una actitud nueva. A lo largo de la historia del pensamiento, los hombres han partido de la idea de que la presencia del ser era más «natural» que la de la nada. Esto se ve claramente, en particular, en los griegos, quienes prescindieron de toda creación. La tradición judeocristiana necesitó de la Creación para que el mundo existiera, pero el ser de Dios es eterno. Dios en cuanto ser parecía inquebrantable. Por el contrario, en los tiempos modernos se afirma una tendencia que concede en cierto sentido una prioridad al no-ser sobre el ser y tiene la necesidad de explicar que «existe algo y no la nada».

Escrito por Jeanne Hersch

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